miércoles, 20 de octubre de 2021

Cómo la pandemia a afectado al malestar psicológico

"La pandemia, ahora ya lo sabemos, es en realidad una sindemia, tal como nos recordó Richard Horton. En tanto acontecimiento traumático que surge bruscamente y sin que podamos todavía darle una significación completa sus consecuencias van mucho más allá de la crisis sanitaria. Alcanzan otros ámbitos, como el social, económico, laboral, familiar y, por supuesto, psicológico. Casi dos años después, somos más conscientes del peaje psíquico que nos ha supuesto la pandemia en términos de salud mental. Los signos de malestar psicológico han aumentado, si bien lo han hecho de manera variable y en función de causas diversas. Destacaremos las tres que nos parecen más importantes. Distancia social Por una parte, la persistencia en el tiempo de la distancia social y la consiguiente reducción de los vínculos. Esta ha provocado efectos de desorientación a muchas personas. Los seres hablantes necesitamos al otro como referencia. Su contacto mediante la palabra, pero también cara a cara. Cuando nos alejamos durante un tiempo, quedamos a solas con nosotros mismos. Lo que nos queda ahora es recuperar los vínculos mediante la presencialidad, afrontar los duelos individual y colectivamente y convivir con una incertidumbre que nos acompañará durante un tiempo. Para ello, deberemos encontrar una buena fórmula híbrida entre la presencia y lo virtual."
Articulo completo en :The Conversation.

jueves, 9 de septiembre de 2021

La diferencia entre querer y amar explicada por El principito

Una maravillosa recreación literaria basada en El principito de Saint-Exupéry nos brinda una poderosa enseñanza sobre lo diferente que puede ser amar y querer a alguien. “—Te amo —le dijo El principito. —Yo también te quiero —respondió la rosa. —Pero no es lo mismo —respondió él, y luego continuó— Querer es tomar posesión de algo, de alguien. Es buscar en los demás eso que llena las expectativas personales de afecto, de compañía. Querer es hacer nuestro lo que no nos pertenece, es adueñarnos o desear algo para completarnos, porque en algún punto nos reconocemos carentes.“ Querer es esperar, es apegarse a las cosas y a las personas desde nuestras necesidades. Entonces, cuando no tenemos reciprocidad hay sufrimiento. Cuando el “bien” querido no nos corresponde, nos sentimos frustrados y decepcionados. Si quiero a alguien, tengo expectativas, espero algo. Si la otra persona no me da lo que espero, sufro. El problema es que hay una mayor probabilidad de que la otra persona tenga otras motivaciones, pues todos somos muy diferentes. Cada ser humano es un universo. Amar es desear lo mejor para el otro, aún cuando tenga motivaciones muy distintas. Amar es permitir que seas feliz, aún cuando tu camino sea diferente al mío. Es un sentimiento desinteresado que nace en un donarse, es darse por completo desde el corazón. Por esto, el amor nunca será causa de sufrimiento. Amar es darte un lugar en mi corazón para que te quedes como padre, madre, hermano, hijo, amigo y saber que en el tuyo hay un lugar para mí. Dar amor no agota el amor, por el contrario, lo aumenta. La manera de devolver tanto amor, es abrir el corazón y dejarse amar. – Ya entendí, dijo la rosa. – No lo entiendas, vívelo, dijo El principito. –– Antoine de Saint-Exupéry
Fuente: https://culturainquieta.com/es/inspiring/item/18368-la-diferencia-entre-querer-y-amar-explicada-por-el-principito.html

viernes, 11 de junio de 2021

Thérèse Bertherat. “El cuerpo tiene sus razones¨

“En Yo y los otros, el antipsiquiatra Ronald Laing relata la historia de una esquizofrénica a quien una enfermera le tendía una taza de té. «Es la primera vez en mi vida que me dan una taza de té», le dijo la enferma. Dado que tal escena transcurría en Inglaterra, donde tomar el té supone un rito cotidiano, parece imposible que la paciente dijese la verdad. Pues sí, precisamente. Laing explica que, a través de su gran sensibilidad al hecho de que los otros la reconociesen o no la“reconociesen en tanto que ser humano, en tanto que cuerpo, la enferma expresaba una simple y profunda verdad. «No es tan fácil para una persona dar a otra una taza de té.” Pasaje de: Thérèse Bertherat. “El cuerpo tiene sus razones”.

lunes, 12 de abril de 2021

Instrucción 1: Teoria de la Gravedad de Leila Guerreiro

"Vaya hasta la sala de su casa. Déjese caer en un sillón. Él va a llegar poco después. Mire por la ventana, como si intentara que él se diera cuenta de que usted es el pararrayos de la melancolía de todo el universo. Él va a preguntar: “¿Qué pasa?”. Piense: “Que todo lo que me gusta de vos ha desaparecido”. Diga: “Nada, ¿por?”. Él va a decir: “Estás pensativa”. Sienta que la garganta se le cierra como si un puño intentara atravesarle la tráquea. Él va a decir: “¿Querés que vayamos a un bar, al cine?”. Diga: “No tengo ganas”. Él va a decir “Como quieras”. Sienta ira. Pregúntese por qué él no insiste. Sienta que sus pensamientos se confunden como insectos histéricos. Sienta deseos de beber, de fumar. Pregunte: “¿Compraste algo para la cena?”. Él va a decir: “No, ¿vos?”. Diga: “No”. Él va a decir: “No importa. Comamos cualquier cosa”. Diga: “Bueno”. Mire cómo él se pone de pie y va hacia la cocina. Sienta que la tristeza es un río barroso del que usted ya no va a salir nunca. Póngase de pie. Camine hacia la cocina. Él va a estar mirando el diario. Sienta que su vida es perfecta —estupendo trabajo, casa impecable—, pero que cualquiera tiene una vida mejor que la suya. Sienta una rabia seca. Piense: “Quiero abrirme un hoyo en la mano”. Piense: “Él no se daría cuenta”. Quiera sangrar profusamente. Diga: “¿Querés vino?”. Escuche cómo él dice: “No, gracias”. Abra un cajón y, al cerrarlo, empújelo con fuerza excesiva. Vea cómo él levanta la cabeza. Diga con furia, como si fuera un canto guerrero: “Yo sí”. Abra una botella. Escuche cómo él dice: “Amor, no te preocupes. Todo va a estar bien”. Sienta que los ojos le queman. Pregúntese: “¿Esto que siento es odio?”. Sienta que es necesario decir algo. Guarde silencio. Piense: “¿Esto que siento es desprecio?”. Empiece a cocinar."