Todos nosotros podemos quedar apartados de nuestra creatividad innata por la acción de fuerzas que nosotros mismos, o la sociedad que nos rodea, ponemos en movimiento. Todos podemos ganarle a esas fuerzas y volver a conectarnos con los poderes y talentos que nos pertenecen desde el nacimiento. Dado que nuestra creatividad es la fuente desde donde fluye la civilización, desarrollar y defender nuestro poder creativo no es una mera extravagancia. Es una necesidad. Stephen Nachmanovitch: FreePlay: improvisacion en la vida y en el arte. (1990)
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