jueves, 22 de febrero de 2018

Un Cuento

Ruido de pasos

[Cuento - Texto completo.]

Clarice Lispector (1920-1977)

Tenía ochenta y un años de edad. Se llamaba doña Cándida Raposa.

Esa señora tenía el deseo irreprimible de vivir. El deseo se sustentaba cuando iba a pasar los días a una hacienda: la altitud, lo verde de los árboles, la lluvia, todo eso la acicateaba. Cuando oía a Liszt se estremecía toda. Había sido bella en su juventud. Y le llegaba el deseo cuando olía profundamente una rosa.

Pues ocurrió con doña Cándida Raposa que el deseo de placer no había pasado.

Tuvo, en fin, el gran valor de ir al ginecólogo. Y le preguntó, avergonzada, con la cabeza baja:

—¿Cuándo se pasa esto?

—¿Pasa qué, señora?

—Esta cosa.

—¿Qué cosa?

—La cosa —repitió—. El deseo de placer —dijo finalmente.

—Señora, lamento decirle que no pasa nunca.

Lo miró sorprendida.

—¡Pero ya tengo ochenta y un años de edad!

—No importa, señora. Eso es hasta morir.

—Pero ¡esto es el infierno!

—Es la vida, señora Raposo.

Entonces, ¿la vida era eso? ¿Esa falta de vergüenza?

—¿Y qué hago ahora? Ya nadie me quiere…

El médico la miró con piedad.

—No hay remedio, señora.

—¿Y si yo pagara?

—No serviría de nada. Usted tiene que acordarse de que tiene ochenta y un años de edad.

—¿Y… si yo me las arreglo solita? ¿Entiende lo que le quiero decir?

—Sí —dijo el médico—. Puede ser el remedio.

Salió del consultorio. La hija la esperaba abajo, en el coche. Cándida Raposo había perdido un hijo en la guerra. Era un soldado de la fuerza expedicionaria brasileña en la Segunda Guerra Mundial. Tenía ese intolerable dolor en el corazón: el de sobrevivir a un ser adorado.

Esa misma noche se dio una ayuda y solitaria se satisfizo. Mudos fuegos de artificio. Después lloró. Tenía vergüenza. De ahí en adelante utilizaría el mismo proceso. Siempre triste. Así es la vida, señora Raposo, así es la vida. Hasta la bendición de la muerte.

La muerte.

Le pareció oír ruido de pasos. Los pasos de su marido Antenor Raposo.

FIN


“Ruido de pasos”,
El viacrucis del cuerpo, 1974

sábado, 3 de febrero de 2018

EL ESTUDIANTE CUALIFICADO DE VEDANTA

Por Swami Dayananda Saraswati.
 Traducido por Gloria Alcaide. Revisión Oscar Montero.
Fragmento de un satsang en Arsha Vidya Gurukulam. Pregunta: Swamiji,
¿Quién es un estudiante cualificado para el estudio de Vedanta? Cualquiera que quiera el conocimiento está cualificado. Querer saber es la primera cualificación. Si tu respuesta a la cuestión: “¿Quieres conocer?” es un “Si”, estás cualificado. Sin embargo, puedes preguntar: “¿Cómo puedo decir que estoy cualificado sólo por querer saber?”. Entonces, te respondería “Si puedes saber, estás cualificado”. Si te enseño que eres la totalidad y entiendes lo que te digo, estás cualificado. Y si no entiendes lo que te digo, simplemente significa que tienes que cualificarte. Estás cualificado para el conocimiento, pero para poder entender que significa “Tú eres la totalidad”, debes equiparte. Existen, por tanto, cuatro cualidades –en sánscrito: utvam – Viveka es la capacidad de comprender las realidades. Si tienes viveka, has analizado las experiencias de la vida, experiencias que una vez consideraste muy importantes – tu trabajo, tu matrimonio, tus hijos, alguna fuente de placer, como la música. Has entendido que las cosas son importantes hasta que se poseen, entonces se vuelven cosas sin importancia y otras comienzan a ser más importantes. Pero, si lo analizas, encontrarás que estas cosas más importantes no resultan ser diferentes de aquellas que te lo parecieron previamente.
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  http://oscarmontero.com/articulos/pdfs/estudiante-qualificado.pdf

(imagen de la web)